Las nuevas reglas de la Hermandad (1675)
En 1675 redacta una nueva Regla para la Hermandad, en la que acentúa aquellos capítulos que más directamente tocaban a la atención que había de prestarse a los reos que fueran a ajusticiar, a la recogida y entierro de sus cadáveres, a como habían de ser tratados los pobres y los enfermos, a los actos de piedad y devoción que habían de hacer los hermanos. Editada en ese mismo año, sigue todavía espiritualmente vigente entre los hermanos de la Santa Caridad de Sevilla. Unos años antes, en 1671, había escrito su famoso Discurso de la verdad, verdadera joya de doctrina ascético-espiritual de la literatura española.
El 12 de septiembre de 1675 inaugura una nueva enfermería, con 50 camas para enfermos comunes y 12 para incurables. Otra más estaba proyectando, y ya se habían iniciado las obras, cuando poco después le sobreviene la muerte.
Mientras tanto, en el año anterior Mañara había dejado su casa palacio de la calle de Levíes para irse a vivir a otra pequeña y pobre, cerca de la Caridad. El 17 de octubre de 1677 pide a los hermanos que le dejen vivir en ésta, junto a sus pobres, en una sencilla celda desprovista de toda ornamentación. Desde ella sigue la vida comunitaria de las Hermanos de Penitencia, se entrega a nuevas mortificaciones y atiende de manera más continuada a los pobres y enfermos del hospital. Su vida, como lo había venido siendo anteriormente, era de continua oración y sacrificio. En el último año de su vida, además de atender a los apestados que vagaban por la ciudad o que se refugiaban en el hospicio y de cooperar en las nuevas misiones que iban dando los padres jesuitas, logra ver instalado el Santísimo en la capilla del hospital y hace por depurar las costumbres de sus paisanos, evitando el descomedido uso que se venía hacienda de las comedias.
