Mañara y Valdés Leal, dos genios en la Caridad

Autorretrato de Juan de Valdés Leal

El Museo del Prado describe a Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690) como pintor y grabador español. Artista estrictamente contemporáneo de Murillo, fue su mayor rival pictórico en la Sevilla de su tiempo. La comparación entre ambos pintores ha sido frecuente, alentada artificialmente por el carácter de las obras de ambos: si la de Murillo se vislumbraba como la expresión misma de la dulzura y la calma, la aspereza y el dramatismo de la obra de Valdés Leal y, sobre todo, la truculencia extrema de sus obras más conocidas, las vánitas de la iglesia de la Caridad de Sevilla, sirven para confirmar la dicotomía. Pero, a pesar del carácter difícil con el que aparece retratado en las fuentes, lo cierto es que la obra de Valdés Leal es bastante variada y se encuentra en la línea de la pintura que se realizaba en su entorno.

 

Está documentado que Miguel Mañara y Juan de Valdés Leal fueron amigos, y que ambos colaboraron estrechamente en el engrandecimiento pictórico y artístico del contenido de la Iglesia de San Jorge, sede de la Hermandad de la Santa caridad, de la que Mañara era hermano mayor.
En ella destacan los jeroglíficos de las postrimerías. Junto a las Danzas macabras y su tradición, los referentes principales se hallan en el anti-intelectualismo y el epicureísmo cristianos (este último ingrediente reforzado con dosis adicionales de estoicismo) que coinciden en la obra escrita de Miguel Mañara, fundador del Hospital y la obra visual de Juan de Valdés Leal.
La personalidad de Juan de Valdés Leal ha sido en exceso distorsionada por la literatura artística hasta el punto de convertirle en un hombre de pésimo carácter y obsesionado por la muerte y por todo lo abominable y espantoso que pueda imaginarse. Esta leyenda deriva de las pinturas que con el tema de las postrimerías realizó para la iglesia del Hospital de la Santa Caridad de Sevilla. Pese a ello, toda la crítica parece estar de acuerdo en que en realidad se trata de un pintor de amplio registro, y no especialmente macabro, aunque si de sensibilidad bien distinta a la de su principal rival artístico, Bartolomé Esteban Murillo.
El pensamiento de Miguel Mañara, centrado en el apartamiento de las vanidades mundanas y la necesidad de prepararse para la llegada de la muerte es al que debemos la razón de ser de las Postrimerías. En ellas Valdés Leal no fue más que un excepcional intérprete de la ideología de Miguel Mañara, quién concibió la iconografía de dichas pinturas como parte de un mensaje iconográfico que advertía la necesidad de estar preparados para enfrentarse al proceso de la muerte y el juicio para que después pudiera obtenerse la salvación del alma.
Mañara quiso valerse de imágenes, de símbolos y de parábolas para grabar con más fuerza su pensamiento, y para ello apeló al arte: para la realización de la nueva iglesia de la Hermandad contó con los más destacados artistas sevillanos de su momento, como el retablista Bernardo Simón de Pineda, el escultor Pedro Roldán y los pintores Murillo y Valdés Leal. Debe entenderse el Hospital de la Santa Caridad como una única obra, toda ella se conserva armónicamente unida y no hay ni un solo pormenor que no responda a un pensamiento central. Por ello, dentro de esta unión de significado, los cuadros de Valdés Leal y de Murillo, diferentes en apariencia por su estilo y hasta opuestos por el carácter de sus motivos, son sin embargo complementarios. Mañara comprendió claramente cuál era el fuerte de cada artista y al dividir el ciclo del modo que lo hizo les brindó la oportunidad de pintar los temas más adecuados al temperamento de cada uno, y gracias a ello la decoración de la Caridad se convirtió en demostración paradigmática de los estilos opuestos de los pintores más importantes de Sevilla a finales del siglo XVII.
Con esta contraposición de estilos y de personalidades, la Iglesia del Hospital de la Santa Caridad consigue mostrar el mensaje que Mañara quería hacer llegar a quien estaba destinado: los hermanos de la Santa Caridad, que eran quienes fundamentalmente tenían acceso a la iglesia, que habían de ser de condición aristocrática y tener cierta fortuna para poder disponer de tiempo y dinero en su dedicación a los pobres y enfermos.

Para entender mejor la relación entre Mañara y Valdés Leal podemos ver este breve reportaje del programa “Testigos Hoy” de Canal Sur (27/03/22) donde Ignacio Cano, Conservador del Museo de Bellas Artes de Sevilla, cuenta la relación que se establece entre Miguel Mañara, hermano mayor de la Santa Caridad y el pintor barroco Juan de Valdés Leal, en la Sevilla del siglo XVII:

Finalmente en el año 2022, se estrenó el documental “In ictu oculi, Valdés Leal 1622-2022” que tiene como objetivo dar a conocer la vida de Juan Valdés Leal en el IV centenario de su nacimiento; poner en valor su obra, sobre todo teniendo en cuenta que para los expertos es el pintor más genuinamente barroco de nuestra historia; divulgar el legado cultural de Andalucía de la mano de uno de sus artistas más universales y representativos; mostrar cómo Valdés Leal ha inspirado y sigue inspirando a jóvenes artistas; explicar el contexto de la época de crisis en la que vivió el pintor por culpa de la epidemia de la peste y extrapolarla a la actual crisis que padecemos por la pandemia del coronavirus; desentrañar el significado y los mil y un detalles de la obra maestra de Valdés Leal, Jeroglíficos de las Postrimerías. Bajo la dirección de José Luis Hernández y guión de Gracia Jiménez Garrido, la obra audiovisual, de unos 70 minutos de duración, sirve también para relanzar la imagen cultural de Sevilla y mostrar al espectador los lugares de Córdoba y Sevilla donde se pueden contemplar las obras del artista. Em el minuto 39 de dicha obra que enlazamos a continuación se puede profundizar en la intensa relación entre Miguel Mañara y Juan de Valdés Leal. Pulsa en la imagen para acceder al documental:

Documental «In Ictu Oculi Valdés Leal 1622-2022»