El pobre de Dios

EL POBRE DE DIOS.
(Carta del P. Tirso González S.J al P. Juan de Cárdenas S.J)

No hacía un año de la muerte de D. Miguel cuando en Marzo de 1680 ya estaba preparada, y con licencia de su superior, la Vida del Venerable Caballero D. Miguel Mañara del P. Juan de Cárdenas S.J.

En ella cuenta el suceso del pobre del caballo, que así llamaban a Roque de Mena, padre de aquél niño pobrecito que tomaba el sol al pie de una Cruz, cerca de las murallas de la Macarena. El relato es exacto y conciso.

La biografía del Venerable se difundió por toda Sevilla, y especialmente entre aquellas personas que habían tenido la dicha de conocer y tratar a D. Miguel. Una de ellas el P. Tirso González de Santaella, amigo y confesor del Venerable, con el que tan íntimamente había colaborado en «las Misiones de los moros«. Este, al leer el relato del P. Cárdenas que ya conocía directamente del Venerable, lo cuenta de nuevo en una carta al autor porque, dice, “me lo refirió con más circunstancias de las que V.R. pone”.

Todo comenzó cuando un hombre pobre trajo a D. Miguel unos quinientos reales que le sobraban de una herencia. Así comienza la historia, reproducida en la larga carta que reproducimos. Merece una reposada lectura. Nos daremos cuenta de la veneración que sentían por el Fundador cuantos lo conocieron; el cariño con que difundían su vida, y la convicción de que iba a ser pronto beatificado y patrono de las Hermandades de Caridad.

Nos cuenta cómo se enteró de la muerte del Venerable camino de Salamanca, que le penetró el corazón. Precisamente unos días antes de enfermar le contó, entre otros, el caso del pobre de Dios. Y con mayor minuciosidad que Cárdenas nos lo transmite. En ella se percibe a D. Miguel a caballo por la calle de la Feria, camino de las murallas, buscando al más necesitado, dando riendas y confiando en la voluntad de Dios.

La carta, cuya traducción reproducimos, escrita con letra menuda, ordenada y de fácil lectura les gustará. Como saber que su autor, catedrático en Salamanca y luego Prepósito General de la Compañía de Jesús, en realidad lo que quería era morir en las misiones: había dado riendas a su caballo pero ésta vez Dios había dispuesto otra cosa.

Dice el autor que en la lista de limosnas D. Miguel, ponía siempre este cápita libri diciendo que éste era el pobre de Dios, y que había de ser preferido.

Para leer carta del P. Tirso pulsar en la imágen